jueves, enero 10, 2008

Amor Biciverano


Tuve que sacar la bici que estaba colgando del techo, llena de telarañas y polvo, limpiarla, hacerle una especie de revisión técnica de bicicletas, y salir a andar. Porque llega un momento del día infernal veraniego en que uno se pregunta y ¿qué cresta hay hecho, sea? Y duele responderse lo mismo más de dos días en la semana: NADA. Por último, ahora cuando mi papá me pregunta en la noche, con su cansancio de santiaguino-trabajólico, qué hiciste en el día, le respondo orgulloso: ANDAR EN BICI, PAPÁ. Está bien estar en el compu un rato, hablar por mesinyer, escuchar la musiquita, pero no da para más. A parte que el calor en mi pieza es insoportable. La cosa es que andar en bici es bacán. Y escuchar música mientras pedaleai, pucha, mucho mejor. En esta semana de paseos cicleteros, he descubierto un par de cosas. La primera de ellas fue cuando salí en la mañana. Las únicas gentes que hay por mi barrio son señoras y perros. NADIE más. Las señoras riegan y salen a comprar, y los perros duermen o se dedican a seguir hueones que andan en bici. Pasa algo con los perros que quieren morder las canillas de los ciclistas, porque los perros que se ven más inmensos y más temibles, deben ser muy pajeros porque con suerte te echan una mirada. La cuestión es con los perros chicos, son esas cagaítas de animal las que uno piensa que no hacen nada, pero que se te cuelgan como llavero al pantalón, o a la piel en un caso extremo. Yo no soy muy experto andando en bici, por lo que frente al menor contratiempo, como un perro tratando de morderte el tobillo, me descontrolaría y le gritaría un par de huevás, pero no sabría donde llevo la bici entonces perdería el control y me atropellarían, o le pegaría una patada al perro como si fuera pelota, pero no creo que haga eso porque me acordaría del lucas y el puki. Lo otro en que me fijé, es que un hueón en bici y con audífonos, llama la atención. No sé por qué cresta, si no soy ni un et ni nada taaan extraño. Le dije esto a la dani, y me dijo que claro, que cómo no me iban a mirar si pensaban que de atropellarme, recién me daría cuenta en el hospital, y todo por andar escuchando música mientras paseo. Mira la tontera grande. Más allá de perros, señoras y cuánta cosa pintoresca, ahhh, cómo le agradezco al verano el que me haya reconciliado después de todo con mi bici. Me di cuenta que quiero a mi bicicleta, y sé que me perdona, por haberla tenido ahí colgando del techo como algún ejecutado de medio oriente, oxidada y con las ruedas desinfladas. Esos tiempos quedaron atrás, porque ahora con mi bici somos uña y mugre, poto y calzón. Y por último, si sigo con esta tontera de soltería paloyo, me conformo con mi bici de amor de verano. Sí señor.

6 comentarios:

Daniela Verde dijo...

sea te amo

Jaime Grijalba dijo...

Lo del llavero me acordó de alguien...

maríafernanda dijo...

me conformo con mi bici de amor, jajaja, la güeá sugerente sea
oye, yo te entiendo, pero yo soy mas ruda, porque salgo con audifonos y comiendo chigle, o coyac, y la gente me mira con cara de "que niñita mas irresponsable"
y manejo con una mano y la otra con el celu...no eso no, es muy de superdotá jajaja
ti ami sou mach sea, sou mach

MR. Saturn dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
MR. Saturn dijo...

se puede ser mas rebolledo k andar en bici (espero k en una solex) desde tu marginal comuna hasta el barrio lastarria o aveces te da la custion y llegai hasta providencia jajaja

cuidate po bicilover

yo te sé definir dijo...

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